sábado, 25 de abril de 2009

Los líderes, la gente de valía, debe estar en equipos ganadores.

Día a día vamos comprobando que todo se va traduciendo en: “Debo escalar posiciones”, “Debo tener más poder”, “Debo ganar más dinero”. Hoy en día todo vale para alcanzar las aspiraciones personales. Está bien visto e inculcado en la sociedad, no está mal visto, es "de justicia" que así sea.

Lo peor de todo es que, desde la escuela se inculca que lo importante es la satisfacción de tus deseos. Desde los medios de masas se pone en valor el individualismo, la necesidad el líder y de buscar tu líder al que admirar y del que aprender. En la opinión pública cala el mensaje de que la gente valiosa es apreciada y ya no hay ideologías, hay buenos gestores que deben estar en los equipos ganadores.

Desde IU, algunos de nuestros compañeros que tienen blog o que opinan en ForoIU, quieren creer que la gente corriente, la que tras hacer sus tareas se planta del orden de seis horas ante la tele, va a percibir la acción de Rosa Aguilar como una deslealtad a IU o a la ciudadanía de Cordoba. Yo humildemente creo que se equivocan y que esa masa social inducida mediáticamente para ser pasiva y acrítica, piensa que Rosa ha sido llamada a más altas responsabilidades por su valía. Porque, según les han inculcado durante años los "tertulianos" en IU se desperdiciaba su talento y la ciudadanía tenemos derecho a ser guiados por líderes apreciados y reconocidos por los "especialistas/expertos" que opinan en las tertulias.

Los medios han hecho de Sabina o Pilar Bardem representantes de la intelectualidad, auque no dejan de ser artistas famosos, que más da. Lo importante no es lo que son, sino lo que la gente cree que son, puesto que a los que dirigen los designios de los grandes aparatos mediáticos, les interesa que la opinión de esta gente sea la tomada como referente del sentir de la intelectualidad española.

Así funciona el sistema. tenemos que reconocer ( aunque nos joda ) que en cuanto a manipulación mental... es cojonudo jajajaj.

Nosotros no somos ajenos a crear esa conciencia colectiva de "la necesidad de un líder" y tras el discurso (falso en gran parte, no totalmente, ni en todas las federaciones a igual escala) asambleario y de decisión colectiva, creamos líderes en lugar de estructuras participativas. Jugamos con la misma baraja con la que juegan el resto de opciones políticas del sistema. Contribuimos a endiosar a la persona y no a mantener un posicionamiento independientemente de quien lo represente circunstancialmente. En mi opinión caemos en la trampa del sistema, porque no somos capaces de funcionar al margen de liderazgos, por lo que aportamos nuestro granito de arena a los valores que el sistema individualista y de obediencia quiere inculcar en el conjunto de la opinión pública.