jueves, 10 de enero de 2008

Por la soberanía de Esquerra Unida y el proyecto de IU

José Antonio Fernández Cabello es coordinador local de Esquerra Unida de Alicante.


En mis quince años de militancia en Esquerra Unida jamás había asistido a una situación de crisis tan importante como la que está pasando en estos meses mi organización, sólo comparable con la que provocó la salida de Nueva Izquierda encabezada por Diego López Garrido de la que fui testigo.

Esquerra Unida es una fuerza necesaria para la democracia y el pluralismo político y expresa su voluntad de dedicar su energía al trabajo político porque los ciudadanos necesitan un referente político de izquierda alternativa y propuestas de marcado carácter social y avances democráticos. Muchas personas entre las que me incluyo no estamos dispuestas a que esa energía se malgaste en luchas intestinas como consecuencia de la crisis que un sector minoritario de EUPV ha desencadenado y que sólo puede conducir al desastre colectivo. Y es probable que sea precisamente éste el objetivo que se pretende con ello.
Pero tampoco quiero que el prudente silencio que hasta ahora he mantenido se pueda confundir e interpretar como indiferencia o, lo que sería peor, como resignación.

Lo más grave del caso es que el avalista de esta crisis es el propio coordinador de IU, Gaspar Llamazares y la excusa, el conflicto generado en el País Valenciano como consecuencia del gravísimo acto de deslealtad política protagonizado en el mes de julio por las dos diputadas de Esquerra Unida en la coalición de Compromís (Mireia Mollá y Mónica Oltra) en colaboración con los dos diputados del Bloc Nacionalista, que dieron un golpe de estado contra la síndic de Compromís y coordinadora de EUPV, Gloria Marcos. La inhibición calculada de Gaspar Llamazares ante este golpe fue escandalosa y premonitoria de la operación que se estaba fraguando entre la camarilla que rodea al coordinador general en Madrid y el sector minoritario de Esquerra Unida, nucleado alrededor de Pasqual Mollá.

Cada día que pasa se hace más evidente que la operación que se puso en marcha pasaba por dar un golpe de fuerza en una de las federaciones más importantes, como es la valenciana, con el objetivo de desnaturalizar el proyecto de IU e iniciar un nuevo proyecto político que no tiene nada que ver con el proyecto de izquierda alternativa que representa IU y que desgraciadamente desembocará, como ocurrió con Nueva Izquierda, en la templada y moderada casa del PSOE. La clave de esta operación es que necesitan las siglas de IU y de EUPV para cambiar el proyecto.

A nadie se le escapa el papel que el grupo parlamentario de IU ha desempeñado durante esta legislatura. Se pretendía hacer una "oposición influyente" y se ha acabado haciendo de "monaguillo" del gobierno del PSOE en temas tan trascendentales como la aprobación de la LOE, la aprobación sin condiciones de unos presupuestos claramente escorados al modelo liberal, la aprobación del canon digital en contra de su propio programa electoral o la aceptación de una Ley de Memoria Histórica evidentemente corta e insuficiente, por citar algunos ejemplos.

La percepción de la militancia de que IU ha abandonado paulatinamente su espacio político de izquierda alternativa es lo que motivó que se presentara una candidatura alternativa a la Presidencia del Gobierno en la persona de Marga Sanz. Esta fue la razón de que se celebraran primarias y no la voluntad de Llamazares y su entorno que jamás defendieron la celebración de primarias.

A pesar de las irregularidades del proceso, realizado exclusivamente a través del correo y utilizando censos no contrastados con las respectivas federaciones, los resultados dieron el triunfo a Gaspar con una participación de un escaso 30% de afiliados.

El 20 de octubre, el mismo día que Esquerra Unida celebraba una jornada de aportaciones al programa electoral de IU, Esquerra i País, la minoría desleal de Esquerra Unida, se reconvertía en partido bajo la denominación de Iniciativa del Poble Valencià y, de acuerdo con la camarilla llamazarista, continuaba con su plan de acoso y derribo contra la dirección de EUPV.

Es un escándalo que el sector que se proclama nacionalista y que defendió con más ahínco la soberanía de EUPV frente a la IU presidida por Julio Anguita, sea ahora la que, en colaboración con el Bloc, que siempre achacó a EUPV su dependencia de Madrid, apelen a Gaspar Llamazares y a sus apoyos de Madrid como valedores a cualquier precio de sus pretensiones que no son otras que apoderarse antidemocráticamente de las siglas de Esquerra Unida.

Esquerra Unida y sus órganos legítimos siempre han defendido y aplicado la legalidad y los estatutos en todo este proceso. Celebró su asamblea el 17 de noviembre para elegir a sus legítimos candidatos y candidatas. Tras las impugnaciones que presentaron algunos miembros de Esquerra i País, se trasladó el conflicto directamente a la presidencia de IU, la cual, sin esperar a que actuasen los órganos competentes (Sindicatura de Greuges de EUPV y Comisión de Garantías de IU), adoptó la decisión política unilateral de anular la asamblea de EUPV. La Comisión Federal de Garantías de IU no se ha manifestado sobre el asunto al considerarse segunda instancia para resolver cualquier conflicto, función que correspondía legalmente a la Sindicatura de Greuges de EUPV que, por unanimidad de todos sus miembros, desestimó que haya habido vulneración de derechos de ningún afiliado y ha ratificado la validez en todos sus términos de la asamblea de Esquerra Unida. La legalidad sólo ha tenido un camino, el recorrido por los órganos de EUPV. Otros han intentado atajos, cuando no han iniciado otro camino.

La única legalidad que está en marcha en estos momentos es la convocatoria del referéndum del próximo viernes, día 11, convocado estatutariamente por el Consell Nacional de EUPV que debe ratificar las candidaturas aprobadas por la asamblea de EUPV y la política de alianzas propuesta por el Consell Nacional.

En la mascarada de primarias, montada de forma ilegítima por Madrid en estos días al margen de la Federación Valenciana de Esquerra Unida, no participará la inmensa mayoría de afiliados de EUPV, yo entre ellos, porque pretende desnaturalizar el proyecto de Esquerra Unida y de IU y sólo favorece al modelo bipartidista en el panorama político valenciano y español.

Por dignidad y porque la soberanía de EUPV está en sus afiliados y afiliadas vamos a defender la soberanía de Esquerra Unida, la candidatura elegida democráticamente y encabezada por Miguel Ángel Pavón en Alicante o Antonio Montalbán en Valencia y el proyecto federal de izquierda alternativa en el País Valencià y en el Estado español que es IU.

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