viernes, 16 de noviembre de 2007

Cerdos de la guerra.

En la última cumbre ibero-americana, Hugo Chávez llamó fascista a Aznar por haber apoyado el intento de golpe de estado que pretendía terminar con las incipientes reformas revolucionarias y restituir el neo-liberalismo colonial en Venezuela.

Zapatero dice que salió en defensa de Aznar porque se estaba atacando a un compatriota ¿?... entonces a un compatriota se le defiende aunque uno considere que no tiene razón y que las acciones codiciosas de ese compatriota llevan a la muerte o a la ruina a cientos de miles de personas en el mundo. Entonces Zapatero ¿ defenderá usted a Aznar de las acusaciones de genocida que le atribuimos los que quisieramos verlo ante los tribunales internacionales?

El Rey, que todavía se cree emperador de las Américas, se puso muy nervioso y en un "gesto muy humano" mandó callar, de manera amenazante y chulesca, a Chavez, el cual, interrumpía constantemente el turno de palabra de Zapatero.

Si bien no es correcto interrumpir a alguien cuando este dispone del turno de palabra... menos correcto es, arremeter contra él, tratarle despectivamente de tu y mandarle callar. Además el Rey... no moderaba el acto, por tanto, despreció la labor encomendada a la presidenta de Chile Michelle Bachelet.

¿ Os imaginais lo que hubieran publicado los medios, si en lugar de ser el Rey quien manda callar a Chávez, hubiera sido Chávez quien le trata de tu y le manda callar por interrumpirle o gesticular mientras este, o Noriega tienen el turno de palabra?

A Zapatero, Aznar y al Rey les une una cosa muy importante, la imposición de los intereses económicos de las empresas multinacionales que los financian y por tanto, a los que deben obediencia. Sus intereses comerciales son sagrados y hay que salvaguardarlos cueste lo que cueste... justamente como pasa en las guerras. Lo importante es salvaguardar el lucro, el derecho a imponer las reglas por medio de la violencia. Justamente como lo cantaba Ozzy Osborne ( antes de que perdiera la chaveta y se vendiera a la industria de la superficialidad ) en esta canción.



Los generales concentraron a sus tropas
como brujas en misas negras.
Mentes enfermas que traman destrucción.
Brujos de la construcción de la muerte.
En los campos hay cuerpos quemándose
mientras la máquina de guerra sigue rodando.
Muerte y odio a la humanidad
envenenan sus lavados cerebros.
¡Oh, Señor, sí!

Los políticos se ocultan lejos.
Ellos sólo empezaron la guerra,
¿por qué deberían salir a luchar?
Ese papel lo dejan para los pobres.
El tiempo dirá sobre sus deseos de poder.
Hacen la guerra sólo por diversión.
Tratan a la gente como peones de ajedrez.
Espera a que llegue su Día del Juicio Final. ¡S

Ahora en la oscuridad, el mundo cesa de girar.
Cenizas donde sus cuerpos ardían.
No más cerdos de la guerra en el poder.
Y como Dios ha marcado la hora
del Juicio Final, Dios os reclama.
Los cerdos de la guerra se arrastran de rodillas
suplicando piedad por sus pecados.
Satanás, riendo, se frota las manos.
¡Oh, Señor, sí!