domingo, 30 de septiembre de 2007

En las "agencias informativas" del capital, no hay espacio mediático para las "zonas cero" que la codicia capitalista origina. Direccionan la atención informativa de los ciudadanos de manera calculada para que no interfiera sus intereses.

Miles y miles de medios de comunicación todos repitiendo las mismas noticias de las mismas cuatro o cinco agencias de información propiedad de los grandes grupos especulativo-financieros, añade a eso una gran dosis de manipulación y falta de rigor y ya tienes la pluralidad informativa que el mercado te ofrece.



Hay que salir a la calle y organizar la resistencia política con tus afines, en forma de movimientos sociopolíticos, con el objetivo de llegar a subvertir un sistema injusto que posibilita y fomenta las situaciones motivo de nuestras protestas...Sin duda habrá que ganar la voluntad de multitud de esas "pequeñas superpotencias" en todo el mundo, pero si no empezamos... nunca llegaremos.

Nos adormecen, nos estabulan, nos quieren delante de la tele, inactivos.. saben que de ese modo no somos peligrosos para su negocio.

Desde hace tiempo no cesan de insistirnos triunfalmente sobre el gran avance democrático y de participación ciudadana que supone Internet. La reflexión no se limita a la red como mecanismo de libertad de expresión o acceso a información, se insinúa como nuevo formato de democracia participativa. El pasado 20 de septiembre el suplemento EP3 de El País decía: “Las ONG dan el salto a Internet, desde 2004 cien campañas llevadas a cabo desde la red, actúan para parar lapidaciones, protestar contra el cambio climático o cerrar Guantánamo. Con un par de clicks puedes cambiar el mundo, apoyar campañas que funcionan, que muestran el malestar social. El individuo cobra poder, y como dijo Dylan, ‘Los tiempos están cambiando’. Ciberactúa”.

El objetivo es hacernos creer que sentados delante de nuestro ordenador escuchando música y tomando un café estamos luchando por un mundo mejor a golpe de click, como el propio periódico afirma. Si hasta ahora dudábamos de la eficacia de asistir a manifestaciones para cambiar el mundo, más absurdo resulta hacernos creer que los clicks en el ratón de nuestro ordenador son una forma de compromiso y lucha social.

En la red existen páginas web como la denominada firmas online, destinada a acoger todo tipo de campañas de recogida de firmas. En el momento en que yo entré pude apreciar la campaña de Defensa de la vaca Sayaguesa, la Convocatoria para el cierre de la Escuela de las Américas, la Recontruccion circuito coches teledirigidos Gandía (España), o la reivindicación del Tour Celestial 2007 en Nueva York. Hace unos meses yo mismo entré en ella para firmar en contra de la instalación de una escuela de pilotos de la OTAN en mi provincia. Después de haber “firmado” y haber soportado los correspondientes banner de publicidad, me pregunté ¿y ahora qué? La página me informaba de los miles de personas que habíamos firmado, ¿y qué más da que fuésemos mil o cien mil? Qué coño le va a importar eso a la OTAN, y ¿por qué va a cambiar su decisión si en lugar de cien mil firman un millón? Sin duda, el tipo que inventó la página fue original, crea una página para que la gente organice campañas virtuales de recogida de firmas y los ciudadanos firmen, todo ello con sus correspondientes publicidades –cuando yo la consulté se anunciaba una inmobiliaria- y nos creemos que estamos cambiando el mundo.

Fuente original del artículo: http://www.pascualserrano.net/


Pascual Serrano es uno de esos periodistas que nos tiene informados de las mentiras y manipulaciones de los grandes grupos mediáticos al servicio de los intereses económicos de sus patronos.