jueves, 19 de julio de 2007

Artículo de dos independientes del Consell Polític de EUPV

¿Quién se había creído el Compromís?

Ignacio Blanco y Manuel Colomer *

Esquerra Unida. Mejor dicho, la mayoría de Esquerra Unida que aprobó en referéndum de toda la afiliación un acuerdo de cinco fuerzas políticas con unos compromisos muy claros entre las mismas y con el electorado. Un acuerdo que recibió el apoyo de 200.000 valencianos y valencianas, a los que Esquerra Unida no va a traicionar. Y también otros socios de Compromís como Izquierda Republicana y Los Verdes del País Valenciano.

Paradójicamente, aquellos partidos y sectores que se llenaron la boca durante meses pidiendo el pacto han acabado quedando en evidencia: para ellos, el Compromís no era un valor a preservar, sino la pieza necesaria de una estrategia para dinamitar, desde dentro y desde fuera, la organización política mayoritaria en el ámbito de la izquierda valenciana. Por un lado, Esquerra i País ha hecho con la ayuda del Bloc lo que no podía conseguir con sus propias fuerzas en un proceso democrático interno: el cuestionamiento de la dirección de EUPV. Por otro, el Bloc ha intentado ejecutar, con la inestimable colaboración de Esquerra i País, uno de sus viejos sueños: la eliminación de EUPV, considerada un adversario político y no un socio.

No han esperado mucho tiempo, menos de un mes desde que se constituyó el grupo parlamentario del Compromís. Han utilizado el nombramiento del miembro en el Consejo de Administración de RTVV, que el texto literal del acuerdo dejaba claro correspondía a Esquerra Unida, como le fue recordado al Bloc también por la Comisión Política del Compromís. Después de una campaña de linchamiento mediático contra la persona escogida por el Consejo Político de EUPV con argumentos falsos y cambiantes, presentaron otro candidato que no había sido ni tan siquiera propuesto en ningún reunión. Esta persona ha reconocido públicamente que ya le habían ofrecido desde el Bloc el cargo en RTVV diez días antes de su presentación, pero los otros tres diputados y el resto de partidos del Compromís sólo se enteraron una vez registrada la propuesta. Queda claro que no se buscaba el consenso ni el perfil, sino una maniobra para desautorizar a la portavoz del grupo parlamentario y coordinadora de EUPV, que había cumplido con el acuerdo del Compromís presentando la propuesta aprobada democráticamente por los órganos de dirección de EUPV.

Los mismos cuatro diputados han presentado después un escrito de revocación o, en su caso, expulsión de Gloria Marcos del grupo parlamentario. La patrimonialización del grupo del Compromís por parte del Bloc y de EiP -que recordamos no forma parte del mismo sino como parte de EUPV- ha quedado en evidencia. Además, lo han hecho con todo el cinismo posible. Minutos antes de registrar el escrito de destitución de la portavoz, los representantes del Bloc negaban expresamente tal posibilidad en la reunión de la Comisión Política del Compromís. Literalmente, aducían que «eso será solo la respuesta a una consulta». Y, como si no pasara nada, continuaban hablando del futuro del grupo parlamentario, de su organización y de sus finanzas. ¿Dónde queda la dignidad del Bloc como organización, si sus dirigentes se comportan tramposamente con los otros partidos -también con Los Verdes y con Izquierda Republicana- firmantes del pacto?

Estamos ante un fraude al electorado de izquierdas del País Valenciano. La ruptura interesada del Compromís supone la alteración del resultado de las elecciones. Las dos diputadas de Esquerra i País fueron elegidas por la Asamblea de Esquerra Unida, en aplicación de unos mecanismos de votación que garantizan la pluralidad de nuestras listas -con el sistema de elección interna del Bloc no habrían sido nunca diputadas-, y llevan camino de convertirse en tránsfugas. Tal como hicieran Tamayo y Sáez en la Asamblea de Madrid, Oltra y Mollà han decidido actuar por su cuenta sin respetar los acuerdos democráticos de la organización que las elegido. Dirán que son del Compromís, pero hay que recordar que éste no era ni es un pacto entre siete diputados y diputadas, sino entre cinco fuerzas políticas soberanas, que libremente decidieron firmar unos compromisos, y que así se presentaron a las elecciones autonómicas.

Podrán quedarse con la portavocía del grupo, y con la financiación correspondiente. Pero se equivocan. Porque por mucho dinero que ganen, han perdido la confianza de buena parte de los ciudadanos y ciudadanas progresistas. Y porque Esquerra Unida, por muchas dificultades que pase, no va a dejar de trabajar por representar dignamente el espacio de la izquierda alternativa en el País Valenciano.

*Miembros del Consejo Político de EUPV